Instrumentos

El kultrún: construcción, sonido y significado en la cultura mapuche

Publicado: 09/09/2026 Ultima revision: 09/09/2026 Autor: Eduardo
El kultrún, membranófono de cuerpo de madera y parche de cuero perteneciente a la cultura mapuche

Qué es el kultrún, cómo produce su sonido y por qué debe comprenderse dentro de los saberes, ceremonias y memorias del pueblo mapuche.

El kultrún es un membranófono de la cultura mapuche cuya importancia no se reduce a producir un pulso musical. Su forma, sus materiales, sus diseños y sus usos se vinculan con conocimientos, ceremonias y memorias comunitarias. En la Argentina aparece documentado en colecciones, archivos sonoros e investigaciones vinculadas con la Patagonia, pero describirlo exige distinguir entre una pieza conservada en un museo y un instrumento que permanece activo dentro de la vida mapuche.

También se escribe kultrun y pueden encontrarse otras grafías de acuerdo con la transliteración del mapuzungun. La tilde de “kultrún” ayuda a orientar la pronunciación en castellano, aunque no convierte esa forma en la única correcta. Más importante que fijar una ortografía excluyente es reconocer que se trata de un nombre propio de una tradición cultural y no de una etiqueta genérica para cualquier tambor patagónico.

Qué tipo de instrumento es

Desde la organología, el kultrún se clasifica como membranófono: el sonido principal nace de la vibración de un parche tensado. La ficha del Museo de Instrumentos Musicales Emilio Azzarini, perteneciente a la Universidad Nacional de La Plata, describe un ejemplar construido a partir de una pieza de madera excavada con forma de recipiente y cubierto por un parche de cuero. El cuero se sostiene mediante aros y ataduras, y la pieza se ejecuta con una o más baquetas según el contexto documentado.

Esa descripción permite reconocer una estructura básica, pero no debe utilizarse como molde universal. El objeto del museo tiene medidas, decoración y estado de conservación particulares. La propia institución advierte que la fecha consignada corresponde a la formación de la colección y que la datación concreta del instrumento no pudo comprobarse. Es un ejemplo valioso de cómo trabajar con fuentes patrimoniales: una ficha puede documentar materiales y técnicas sin autorizar generalizaciones sobre todas las comunidades, épocas o intérpretes.

Partes, materiales y producción del sonido

En términos generales se distinguen el cuerpo de madera, el parche, los elementos de sujeción y la baqueta. Al golpear el parche, la membrana desplaza el aire y produce un sonido breve y resonante. La tensión del cuero, el diámetro, la profundidad del cuerpo, la humedad, la temperatura y la técnica de quien lo ejecuta modifican la respuesta sonora. La ficha del Museo Azzarini señala que el ejemplar catalogado puede afinarse mediante calor, un procedimiento que altera temporalmente la tensión de la membrana.

El museo clasifica la pieza como timbal-sonajero porque registra objetos dentro del cuerpo. Esa característica agrega un componente vibratorio al golpe del parche. Sin embargo, la documentación no permite afirmar que todos los kultrunes contengan los mismos elementos ni que exista una receta constructiva única. Los materiales dependen de saberes situados, disponibilidad territorial y decisiones de quienes construyen y utilizan cada instrumento.

Diseños y sentidos

Algunos kultrunes presentan figuras sobre el parche. El ejemplar de la UNLP conserva una cruz doble y formas circulares distribuidas en distintos sectores. La ficha museística interpreta esos motivos en relación con la cosmovisión mapuche, pero también deja constancia de que ciertos detalles son difíciles de reconocer debido al estado de la pieza. Por eso, no corresponde asignar automáticamente un significado idéntico a cualquier diseño que aparezca en otro instrumento.

La bibliografía académica estudia la relación entre la organización gráfica del parche, el territorio, el tiempo, las direcciones y otras dimensiones simbólicas. Esas lecturas deben mantenerse vinculadas con las personas y los contextos que les dan sentido. Convertir los motivos en un alfabeto decorativo separado de la práctica puede borrar diferencias entre comunidades y reducir un objeto ceremonial a una imagen de consumo.

Uso ceremonial y formas de ejecución

La pieza catalogada por el Museo Azzarini está asociada con usos rituales mapuche y registra formas de ejecución vinculadas con machi, autoridades espirituales. También menciona otras situaciones performáticas y maneras de tocar, entre ellas el instrumento sostenido con una mano o apoyado en el suelo. Estos datos describen prácticas documentadas; no establecen que toda ejecución, en cualquier lugar y momento, siga una regla única.

El trabajo contemporáneo de la investigadora y cantautora mapuche Anahí Rayen Mariluan ayuda a comprender por qué el instrumento no puede separarse del canto y la memoria. Una nota del CONICET sobre su investigación presenta al colectivo Kultruneras y el proceso de revincular archivos sonoros con comunidades. El foco no está solamente en conservar grabaciones antiguas, sino en preguntar cómo fueron obtenidas, por qué quedaron alejadas de las personas a las que pertenecen y cómo pueden volver a escucharse desde una relación comunitaria.

Esa perspectiva cambia la forma de narrar el kultrún. En lugar de tratarlo como vestigio de una cultura detenida, permite reconocer prácticas actuales de canto, investigación, creación y recuperación de saberes. También recuerda que los archivos fueron producidos en contextos históricos atravesados por violencia, desplazamiento y desigualdad. El acceso a una fotografía, una grabación o una ficha no equivale a poseer el conocimiento completo que rodea al instrumento.

El kultrún dentro y fuera del museo

Los museos y repositorios aportan información útil sobre materiales, medidas, registros y estado de conservación. Al mismo tiempo, una investigación de la Universidad Nacional de La Plata sobre museos patagónicos recoge críticas al coleccionismo de objetos ceremoniales mapuche y tehuelche. Las memorias comunitarias citadas en ese trabajo cuestionan la idea de que una vitrina pueda contener por sí sola la historia viva de una pieza.

Esta tensión no invalida el estudio patrimonial; obliga a leerlo con responsabilidad. Una ficha técnica puede explicar cómo está construida una pieza. Un archivo sonoro puede conservar una ejecución. Una investigación comunitaria puede recuperar voces y relaciones ausentes del catálogo. Ninguna fuente aislada sustituye a las demás.

Diferencias con otros instrumentos

El kultrún no es equivalente al bombo legüero ni a la caja coplera. Los tres producen sonido mediante membranas, pero poseen construcciones, técnicas, repertorios y contextos culturales distintos. El bombo legüero suele tener un cuerpo cilíndrico profundo y participa en numerosos conjuntos folklóricos. La caja coplera es un tambor de dos parches asociado con cantos del Noroeste. El kultrún presenta un cuerpo semejante a un recipiente y está ligado a prácticas mapuche específicas.

Tampoco debe confundirse con la trutruka, que es un aerófono: allí el sonido se genera por el aire y la vibración de los labios, no por el golpe sobre una membrana. Agruparlos solamente como “instrumentos indígenas” oculta las diferencias organológicas y, sobre todo, las relaciones culturales que cada uno sostiene.

Presencia contemporánea y cuidado editorial

El kultrún aparece en investigaciones, actividades comunitarias, producciones artísticas y proyectos de restitución sonora. Esa vigencia no autoriza a describir cualquier uso escénico o comercial como representativo del pueblo mapuche. Para documentar una interpretación concreta conviene atender a cómo se presenta la propia persona o colectivo, qué contexto declara y qué permisos existen para reproducir imágenes, audios o diseños.

Una publicación responsable evita copiar símbolos del parche como ornamento, atribuir significados sin fuente o ofrecer instrucciones ceremoniales descontextualizadas. También diferencia entre información técnica de acceso público y conocimientos cuya circulación puede estar regulada por las propias comunidades. Cuando las fuentes discrepan, es preferible mostrar el alcance de cada una en lugar de forzar una versión única.

Cómo escuchar y aprender más

Para reconocer el instrumento conviene escuchar el ataque del golpe, la resonancia del cuerpo y, cuando existe, el sonido adicional de los elementos interiores. Pero la escucha no debería aislarlo de la voz, el movimiento o la situación en la que participa. Los archivos del Instituto Nacional de Musicología, los repositorios universitarios y los trabajos de investigadoras mapuche ofrecen caminos complementarios para acercarse a esa complejidad.

El kultrún es, a la vez, un instrumento susceptible de descripción organológica y una presencia cultural que desborda cualquier ficha técnica. Comprenderlo requiere precisión sobre lo que una fuente realmente prueba, respeto por los saberes mapuche y atención a las formas contemporáneas en que comunidades y artistas recuperan, interpretan y transmiten su memoria sonora.