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El requinto cuyano: historia, sonido y función en el conjunto

Publicado: 31/08/2026 Ultima revision: 31/08/2026 Autor: Eduardo
El requinto cuyano: historia, sonido y función en el conjunto

Qué es el requinto cuyano, cómo se construye y suena, qué función cumple junto con guitarras y guitarrón y en qué se diferencia de otros requintos.

El requinto cuyano es un cordófono emparentado con la guitarra, de tamaño menor y registro más agudo, incorporado a los conjuntos folklóricos de Mendoza, San Juan y San Luis. Su tarea más característica es llevar melodías, introducciones y punteos por encima del acompañamiento de las guitarras y del sostén grave del guitarrón. Aunque comparte el nombre con otros requintos latinoamericanos, no debe confundirse automáticamente con ellos: la palabra designa instrumentos distintos según el país, la región y la tradición musical.

Qué es el requinto cuyano

El requinto cuyano tiene una caja, un mástil y un diapasón semejantes a los de una guitarra, pero su escala y su cuerpo suelen ser menores. Esa proporción favorece un registro alto y una voz instrumental clara, capaz de recortar la melodía dentro de un conjunto de cuerdas. La ficha del Museo de Instrumentos Musicales Emilio Azzarini de la Universidad Nacional de La Plata lo clasifica como un cordófono similar a la guitarra y señala que puede llevar órdenes simples o dobles.

La denominación describe tanto al instrumento como a su función dentro de la sonoridad cuyana. En una formación tradicional, el requinto no es solo una “guitarra chica”: ocupa el espacio agudo, contesta a las voces, presenta motivos instrumentales y enlaza las partes de una tonada, una cueca o un gato. Su identidad se entiende mejor al escucharlo junto con guitarras y guitarrón.

Origen e incorporación a los conjuntos de Cuyo

Las fuentes del Museo Azzarini sitúan la incorporación del requinto a los conjuntos folklóricos cuyanos hacia mediados del siglo XX. En las décadas de 1940 y 1950 disminuyó la presencia del arpa en algunas formaciones, y el requinto asumió parte de su antigua función melódica aguda. El guitarrón, por su parte, reforzó el registro bajo. Esta transformación no ocurrió de manera idéntica ni simultánea en toda la región, pero ayuda a explicar la configuración que luego se volvió reconocible en numerosos conjuntos.

El investigador y músico Leopoldo “Polo” Martí reconstruye una transición similar al estudiar las agrupaciones de Mendoza y San Juan: el arpa había participado de conjuntos anteriores y, con el tiempo, las familias de guitarras ampliaron sus registros. Esa lectura debe tomarse como una tendencia histórica documentada, no como una fecha de invención ni como el reemplazo absoluto de un instrumento por otro.

Partes y formas de construcción

Sus partes básicas coinciden con las de otros instrumentos de la familia de la guitarra:

  • Caja de resonancia: formada por tapa, fondo y aros; amplifica la vibración de las cuerdas.
  • Boca: abertura de la tapa por la que se proyecta parte del sonido.
  • Puente: transmite la vibración de las cuerdas a la tapa armónica.
  • Cordal: presente en algunos ejemplares para sujetar las cuerdas detrás del puente y distribuir su tensión.
  • Mástil y diapasón: sostienen los trastes y permiten modificar la longitud vibrante.
  • Clavijero: aloja el mecanismo de afinación.
  • Cuerdas u órdenes: pueden ser seis simples o seis pares, según el instrumento.

Un ejemplar construido por Breyer en 1949, conservado por el Museo Azzarini, posee seis órdenes y un cordal metálico pensado para resistir la tensión. Sus dimensiones y materiales son valiosos como documento, pero no constituyen una plantilla universal. Los luthiers pueden variar la escala, las maderas, el encordado, el puente y el sistema de sujeción de acuerdo con la búsqueda sonora y con la tensión para la que fue calculado cada instrumento.

Cómo suena y qué función cumple

El requinto cuyano ofrece un sonido agudo, definido y proyectado. En los órdenes dobles, la duplicación puede sumar volumen, brillo y una vibración más densa. En los modelos de cuerdas simples, la respuesta puede ser más directa. El resultado depende además de la afinación, el material del encordado, la construcción y la técnica del intérprete.

Su papel habitual es melódico. Puede tocar introducciones, interludios, contracantos y finales, además de acompañar fragmentos cantados. El punteo permite que una melodía sobresalga sin necesidad de aumentar demasiado el volumen. En una textura de varias guitarras, el guitarrón organiza el registro grave y el pulso, mientras el requinto recorre el extremo alto. Entre ambos quedan las guitarras de acompañamiento, capaces de sostener armonía, rasgueo y respuestas.

Esta división no es una regla rígida. Un mismo músico puede alternar funciones y un arreglo puede reducir o ampliar el conjunto. Lo decisivo es el equilibrio entre registros y el modo en que las cuerdas conversan con el canto.

Ritmos y repertorios

Las fuentes educativas oficiales de Mendoza y San Juan ubican al requinto en la música cuyana y lo relacionan con sus formas cantadas y bailables. Puede escucharse en cuecas cuyanas, tonadas, gatos y otros repertorios regionales. Cada género exige una articulación distinta: la cueca combina impulso rítmico y frases instrumentales; la tonada deja mayor espacio a la voz y a los comentarios melódicos; el gato demanda precisión en el acompañamiento de la danza.

El instrumento no define por sí solo el género. Su identidad surge del fraseo, el ritmo, la afinación elegida y la relación con los demás integrantes. Por eso, aprender únicamente una escala o un dibujo de acordes no alcanza: es necesario conocer el lenguaje de la música cuyana y escuchar cómo respiran sus versos.

Regiones, conjuntos e intérpretes

Su ámbito principal es Cuyo, con prácticas documentadas en Mendoza, San Juan y San Luis. Las agrupaciones de guitarras y voces hicieron del contraste entre requinto, guitarra y guitarrón una marca regional. La tradición de los llamados “caballeros de la guitarra” en San Juan y conjuntos históricos como Los Trovadores de Cuyo ayudan a comprender el universo sonoro en el que se desarrolló, aunque la integración y el reparto de instrumentos variaron a lo largo del tiempo.

Diferencias con la guitarra, el guitarrón y otros requintos

Frente a la guitarra criolla, el requinto cuyano suele ser menor y trabaja en una zona más aguda. Puede tener cuerdas simples o dobles y se emplea con frecuencia para el punteo melódico. La guitarra conserva una función más amplia: acompaña, rasguea, arpegia y también puede asumir solos.

El guitarrón se ubica en el extremo opuesto. Es mayor, refuerza los bajos y sostiene el cuerpo rítmico-armónico del conjunto. Requinto y guitarrón forman así una expansión hacia arriba y hacia abajo de la familia de la guitarra.

En México, Colombia, Ecuador y otros países existen instrumentos llamados requinto con construcciones, afinaciones y repertorios propios. Compartir el nombre no vuelve equivalentes a todos esos modelos. Antes de comprar cuerdas, copiar una afinación o trasladar una técnica, conviene identificar el origen y la construcción concreta del instrumento.

Cómo elegir un requinto

La elección debería comenzar por el repertorio y la formación en la que se va a tocar. Un instrumento para órdenes dobles soporta una tensión diferente de uno preparado para seis cuerdas simples. También importa definir la afinación junto con un intérprete experimentado o un luthier familiarizado con la tradición cuyana.

  • Revisar que el mástil esté estable y que la altura de las cuerdas permita tocar sin trasteos persistentes.
  • Comprobar que puente y cordal estén firmes y que la tapa no presente deformaciones.
  • Verificar que las clavijas respondan con suavidad y mantengan la afinación.
  • Probar todas las notas del diapasón para detectar apagados, zumbidos o diferencias excesivas de volumen.
  • Confirmar qué encordado y qué tensión recomienda quien construyó o restauró el instrumento.

No se deben colocar cuerdas de acero o un encordado de mayor tensión solo para obtener más volumen si el instrumento no fue diseñado para soportarlos. La sobrecarga puede deformar el mástil, levantar el puente o dañar la tapa.

Cuidados básicos

El requinto debe guardarse en un estuche, lejos del sol directo, estufas y cambios bruscos de humedad. Después de tocar conviene limpiar las cuerdas y las zonas de contacto con un paño seco. Si va a permanecer mucho tiempo sin uso, la tensión y el modo de guardado deberían consultarse con un luthier, especialmente en instrumentos antiguos.

La afinación se realiza de manera gradual, observando la respuesta de la tapa, el puente y el mástil. Un zumbido nuevo, una grieta, una separación del puente o una clavija que cede requieren revisión profesional. Las reparaciones caseras con adhesivos inadecuados pueden agravar el problema y dificultar una restauración posterior.

Preguntas frecuentes

¿El requinto cuyano es una guitarra pequeña?

Está emparentado con la guitarra y suele ser menor, pero posee una identidad regional, configuraciones de cuerdas propias y una función aguda característica dentro del conjunto cuyano.

¿Tiene seis o doce cuerdas?

Existen ejemplares con seis cuerdas simples y otros con seis órdenes dobles, que suman doce. No debe suponerse una configuración única.

¿Cómo se afina?

No hay una respuesta universal válida para todos los requintos llamados así. La afinación depende de la escala, el encordado y la tradición del instrumento concreto; debe confirmarse con su constructor, restaurador o un músico especializado.

¿En qué se diferencia del guitarrón?

El requinto ocupa el registro agudo y suele desarrollar melodías y punteos. El guitarrón es mayor y refuerza el registro grave y el sostén rítmico-armónico.

¿Se usa solamente en Cuyo?

El requinto cuyano pertenece principalmente a esa tradición, aunque puede aparecer en escenarios y grabaciones de otras regiones. Otros países usan el mismo nombre para instrumentos diferentes.

Dentro del mapa de instrumentos del folklore argentino, el requinto cuyano muestra cómo una comunidad puede ampliar la familia de la guitarra para cubrir nuevos registros. Su valor no reside solo en el tamaño o en la cantidad de cuerdas, sino en el diálogo que establece con las voces, las guitarras y el guitarrón.