Instrumentos
El sikus: origen, partes, sonido y tradición comunitaria
Guía completa del sikus: historia andina, construcción, sonido, arka e ira, bandas de sikuris, presencia en Jujuy, intérpretes y cuidados.
El sikus es una flauta de pan andina formada por varios tubos de distinta longitud, ordenados de manera escalonada y unidos en una o más hileras. En el Noroeste argentino, especialmente en Jujuy, no se entiende sólo como un instrumento que produce melodías: forma parte de bandas, peregrinaciones, fiestas patronales, aprendizajes familiares y prácticas comunitarias que enlazan música, memoria y religiosidad.
También aparece escrito como siku, mientras que sikuri designa a quien lo toca. La voz española zampoña se usa con frecuencia para la familia de flautas de pan andinas, pero los nombres no son intercambiables en todos los contextos. Cada comunidad puede distinguir instrumentos, tamaños, afinaciones y maneras de tocar que una denominación general no alcanza a describir.
Qué es el sikus
Desde el punto de vista organológico, el sikus es un aerófono de filo o flauta de pan. Cada tubo está cerrado en su extremo inferior y abierto en la parte superior. El intérprete dirige una corriente de aire contra el borde de la abertura; la columna de aire encerrada en el tubo entra en vibración y genera una altura. Los tubos más largos producen sonidos más graves y los más cortos, sonidos más agudos.
A diferencia de la quena, no posee orificios de digitación. Para cambiar de nota, el músico desplaza la boca de un tubo a otro. La afinación depende de la longitud, el diámetro y el cierre de cada conducto.
Un instrumento andino de larga historia
Las flautas de pan tienen una historia prehispánica extensa en los Andes. Las evidencias arqueológicas y las representaciones conservadas en museos muestran que se conocieron en distintos territorios mucho antes de la formación de los Estados nacionales actuales. Esa profundidad histórica no autoriza a atribuir cada diseño contemporáneo a una única cultura ni a trazar una evolución lineal entre una pieza arqueológica y una banda actual.
La investigación de María Alejandra Vega caracteriza al siku como un instrumento prehispánico de ejecución colectiva y destaca que, en el Noroeste argentino, las bandas poseen una tradición prolongada vinculada con celebraciones religiosas. En grandes centros urbanos como Buenos Aires, en cambio, su expansión como formación organizada es más reciente. Ambos ámbitos se relacionan, pero no son copias exactas: cambian los repertorios, las instituciones, el vestuario y la relación con la comunidad.
Partes y construcción
La forma básica parece sencilla, aunque construir un conjunto equilibrado exige precisión. Sus elementos principales son:
- Tubos: tradicionalmente se emplean cañas huecas seleccionadas por su diámetro y estado. También existen instrumentos pedagógicos o experimentales de PVC y otros materiales.
- Extremo cerrado: el fondo de cada tubo determina, junto con la longitud, la columna de aire vibrante. Puede aprovecharse un nudo natural de la caña o realizarse un cierre ajustado.
- Ataduras: tiras, fibras o hilos mantienen los tubos ordenados sin impedir su resonancia.
- Hileras: algunos modelos presentan una sola fila y otros suman una segunda hilera de resonadores o tubos complementarios.
Los talleres universitarios de construcción trabajan la medición, el corte, el lijado y el armado, y proponen relacionar la luthería con los contextos tradicionales y actuales del instrumento. Para una pieza destinada a una banda, la afinación debe acordarse con el conjunto: un instrumento aislado puede sonar correctamente y, sin embargo, no integrarse con los registros de la tropa.
Arka e ira: una melodía entre dos personas
Una de las formas más características de tocar distribuye las notas entre dos cuerpos instrumentales llamados arka e ira. Cada intérprete dispone de una parte de la escala y ambos alternan sus sonidos para completar la melodía. Marcelo Luis López denomina a esta coordinación “diálogo musical”: no se trata de dos personas que duplican una línea, sino de una secuencia construida mediante entradas complementarias.
Este procedimiento suele llamarse trenzado. Exige escucha, respiración compartida y una conciencia precisa del pulso. Si una de las partes se adelanta, se retrasa o no responde, la frase queda incompleta. El Museo Histórico del Norte resume esa lógica comunitaria al señalar que cada sikuri necesita de su compañero para reunir las notas.
No todos los usos responden al mismo esquema. La investigación realizada en Jujuy también documenta músicos que reúnen arka e ira como un instrumento único y lo combinan con quenas, guitarras, charangos y percusiones diversas. Conviene, por lo tanto, diferenciar una banda de sikuris de una agrupación folklórica que incorpora el sikus dentro de otro tipo de arreglo.
Tamaños, registros y sonido colectivo
Las bandas pueden reunir varios registros. Los programas universitarios de aerófonos andinos mencionan, entre otros, chuli, malta, sanka y jacha siku, además de contrapartes graves. Los nombres y las relaciones de tamaño varían según la tradición y el sistema de construcción; no deben presentarse como una nomenclatura universal y fija.
En términos generales, los instrumentos pequeños aportan registros agudos y los de tubos más largos construyen la base grave. Cuando varios pares ejecutan juntos, aparecen duplicaciones, diferencias mínimas de afinación, ataques de aire y resonancias que forman una textura densa. Ese resultado no se reduce a sumar instrumentos solistas: la banda produce una identidad sonora propia.
En Jujuy, López registró bandas asociadas con una gran caja o wancara, platillos, redoblantes, matracas y otros instrumentos disponibles en cada comunidad. La conformación puede cambiar, pero la percusión sostiene la marcha, el pulso y la energía colectiva de procesiones y celebraciones.
El sikus en Jujuy: peregrinación, fiesta e identidad
Las bandas tienen especial presencia en la Quebrada de Humahuaca y la Puna. La Secretaría de Cultura de la Nación describe su relación con el culto a la Virgen de Copacabana y con las peregrinaciones a santuarios de altura. En esas prácticas se encuentran el catolicismo y herencias culturales prehispánicas, sin que una dimensión anule a la otra.
Ser sikuri implica aprender música, pero también integrarse a una red familiar y comunitaria. El conocimiento suele circular mediante la observación, el juego, la participación gradual y la experiencia en la banda. Niñas y niños pueden comenzar con instrumentos de percusión y asumir nuevas funciones a medida que incorporan repertorios, recorridos y responsabilidades.
Las descripciones históricas presentaron con frecuencia esta práctica como masculina. La investigación contemporánea obliga a matizar esa imagen. Existen bandas de mujeres con trayectoria en Tilcara, y un estudio publicado por la revista Andes analiza su participación en la peregrinación al Abra de Punta Corral. La presencia femenina no es un detalle añadido al presente: permite revisar quiénes transmiten, transforman y representan la tradición.
Intérpretes y presencia en el folklore argentino
El sikus forma parte del trabajo de músicos y grupos que conectan repertorios andinos con circuitos nacionales. Micaela Chauque, intérprete, docente y luthier vinculada con la tradición de la Quebrada, integró quenas y sikus en su trayectoria artística y formó una banda en Tilcara. Los Tekis también incorporan sikus, zampoñas, quenas y charangos dentro de una propuesta centrada en músicas del Noroeste.
Estos ejemplos muestran usos profesionales, pero no reemplazan a las bandas comunitarias ni agotan el mapa de intérpretes. Para comprender el instrumento resulta tan importante escuchar grabaciones editadas como atender a sus prácticas locales, sus formaciones colectivas y los espacios donde se transmite sin mediación discográfica.
Cómo empezar a tocar y cuidar un sikus
La iniciación comienza con una emisión relajada. Conviene apoyar el tubo sin presionar los labios, dirigir el aire hacia el borde y buscar un sonido estable antes de intentar volumen. La postura debe permitir respirar con comodidad y mover el instrumento lateralmente sin tensión en cuello y hombros. En la ejecución complementaria, el primer objetivo no es la velocidad sino sostener el pulso y responder con claridad a la otra parte.
Para elegir un instrumento es preferible consultar a un constructor o docente que conozca la afinación y el registro buscados. Hay que revisar que los tubos no tengan grietas, que los cierres no pierdan aire y que las ataduras estén firmes. Después de tocar, se debe eliminar la humedad y dejar secar el instrumento antes de guardarlo. La caña necesita protección frente a golpes, calor extremo y cambios bruscos de humedad.
Preguntas frecuentes
¿Siku, sikus y zampoña significan lo mismo?
Siku nombra al instrumento y sikuri a quien lo ejecuta; en la Argentina es frecuente usar “sikus” como nombre. “Zampoña” es una denominación castellana amplia para flautas de pan andinas, pero puede ocultar diferencias locales.
¿Por qué arka e ira se tocan entre dos personas?
Porque cada cuerpo contiene una serie alternada de notas. Los intérpretes se responden y trenzan los sonidos hasta completar la melodía.
¿Todos los sikus tienen la misma cantidad de tubos?
No. La cantidad, el tamaño, las hileras y la afinación cambian según el registro, la tradición, el constructor y el uso musical.
¿El sikus es exclusivo de Jujuy?
No. Pertenece a un área cultural andina extensa. En la Argentina posee una presencia especialmente documentada en Jujuy y otras zonas del Noroeste, y también existen bandas en centros urbanos.
¿Se puede aprender de manera individual?
Es posible practicar emisión y movimientos básicos a solas, pero la modalidad arka-ira y el sentido de banda requieren tocar con otras personas y aprender sus códigos colectivos.
Fuentes consultadas
- Marcelo Luis López, estudio sobre categorías y prácticas de músicos de sikus en Jujuy, Universidad Nacional de Jujuy.
- María Alejandra Vega, investigación sobre bandas de sikus en Tilcara y Buenos Aires, Repositorio UCA.
- Secretaría de Cultura de la Nación, bandas de sikuris y culto a la Virgen de Copacabana.
- Museo Histórico del Norte, sikuris urbanos, memoria y comunidad.
- Universidad Nacional de las Artes, taller de construcción de sikus.
- Revista Andes, estudio sobre género y etnicidad en bandas de sikuris femeninas.