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Qué es la tonada cuyana: historia, música, cogollo y referentes
La tonada cuyana es una canción lírica de Mendoza, San Juan y San Luis. Conocé su historia, guitarras, estructura, cogollo y principales referentes.
¿Qué es la tonada cuyana?
La tonada cuyana es una canción lírica de la región de Cuyo, integrada principalmente por Mendoza, San Juan y San Luis. No es una danza: se interpreta para ser escuchada y su identidad surge del encuentro entre la voz, la poesía y un acompañamiento de guitarras con rasgos propios. Junto con la cueca cuyana, el gato y el vals, forma parte del repertorio tradicional que músicos e investigadores describen como música popular cuyana de base tradicional.
Para sus cultores, la tonada no es sólo un género musical. También funciona como una señal de pertenencia regional. El musicólogo mendocino Octavio Sánchez señala que quienes interpretan este repertorio suelen reconocerse como “tonaderos”, una palabra que muestra hasta qué punto el género representa un universo musical más amplio. Esa identificación explica su presencia en reuniones familiares, serenatas, peñas, grabaciones, festivales y homenajes.
Una canción de Cuyo que no se baila
La diferencia más directa entre la tonada y la cueca cuyana está en su función. La cueca combina música, canto y coreografía de pareja; la tonada es una canción sin baile. Al no depender de una secuencia coreográfica, su forma puede variar más. Hay versiones de distinta extensión, con estrofas, estribillos, interludios instrumentales y maneras diversas de repetir versos.
La escucha ocupa el centro de la experiencia. Las letras suelen abordar el amor, la ausencia, el paisaje, la familia, la amistad y la pertenencia a la tierra. Esto no significa que todas las tonadas tengan un único tono emotivo: existen piezas íntimas, celebratorias, nostálgicas y humorísticas. Lo que las vincula es una manera regional de organizar el canto, la guitarra y la relación con el público.
La palabra “tonada” se usa en distintos países y tradiciones hispanoamericanas. Por eso conviene hablar específicamente de tonada cuyana cuando se hace referencia al género desarrollado en esta región argentina. No toda canción llamada tonada comparte la misma historia, el mismo acompañamiento ni el uso del cogollo.
¿Cómo suena?: guitarras, guitarrón y voces
La formación característica se apoya en instrumentos de cuerda. La guitarra sostiene armonía y ritmo, mientras otras guitarras pueden realizar introducciones, punteos, respuestas y enlaces entre frases cantadas. El guitarrón cuyano aporta un registro grave que da profundidad al conjunto. En distintas épocas también aparecieron arreglos con otros instrumentos, pero el diálogo entre voces y cuerdas continúa siendo una referencia central.
El acompañamiento posee una rítmica reconocible. Sánchez explica que, dentro de la enorme variedad del género, se consolidó un rasguido que los propios cultores identifican con claridad como tonada cuyana. Su papel no es meramente decorativo: organiza el fraseo, sostiene la respiración del canto y deja espacio para los dibujos de las guitarras.
Las introducciones instrumentales pueden tener un desarrollo virtuoso. Después del comienzo, la voz presenta los versos y las guitarras contestan o conectan las frases mediante breves pasajes. En conjuntos tradicionales es frecuente el canto a dos voces y el trabajo en terceras o sextas, aunque no existe una única plantilla obligatoria. Solistas, dúos y grupos han elaborado soluciones diferentes sin abandonar la identidad del género.
Estructura musical y forma poética
Muchas tonadas actuales se organizan en tres partes que comparten música y cambian el texto. Cada sección puede comenzar con una introducción o un enlace instrumental, continuar con el canto y cerrar antes de la parte siguiente. También existen grabaciones con dos partes y piezas cuyas dimensiones se apartan de ese modelo.
Las formas poéticas históricas incluyen cuartetas, quintillas, sextillas, octavillas y décimas. El verso octosilábico aparece con frecuencia, pero las recopilaciones muestran variaciones en repeticiones, estribillos y cantidad de versos. Esa flexibilidad recuerda que la tonada se transmitió tanto por escritura como por memoria y práctica oral.
Las versiones no deben analizarse como copias inmóviles. Un cantor puede repetir un verso, prolongar una cadencia o ajustar el fraseo a la melodía. Las guitarras también modifican introducciones e interludios según la ocasión. Por eso una partitura o una grabación documentan una realización concreta, no todos los modos posibles de cantar tonadas.
¿Qué es el cogollo?
El cogollo es una dedicatoria cantada que suele ocupar la parte final de la tonada. Sobre la misma base musical, el intérprete incorpora versos dirigidos a una persona presente, una familia, una institución o la comunidad anfitriona. Puede mencionar el nombre del homenajeado y transformar la interpretación en un acto de reconocimiento.
En una grabación comercial, la tonada puede terminar después de dos partes. En una reunión o presentación en vivo, en cambio, los músicos pueden agregar el cogollo y adaptar sus palabras a la situación. Esa capacidad de personalización crea un vínculo directo entre escenario y audiencia.
El término no equivale simplemente a “estribillo”. El estribillo forma parte estable de una composición y suele repetirse; el cogollo responde al momento y al destinatario. Algunas dedicatorias están preparadas y otras se elaboran con mayor espontaneidad. Su valor reside tanto en la poesía como en el gesto social de dedicar el canto.
Historia: tradición, recopilación e industria cultural
Las raíces de la tonada cuyana son anteriores a la industria discográfica y a la radio. Las fuentes históricas permiten rastrear repertorios y prácticas del siglo XIX, pero no respaldan una fecha única de nacimiento ni una autoría individual. El género se formó mediante procesos de transmisión, intercambio y apropiación regional.
Durante las décadas de 1920 y 1930, recopiladores como Alberto Rodríguez y Juan Draghi Lucero registraron melodías, letras y testimonios conservados por cantores de Mendoza y San Juan. El Cancionero cuyano, publicado en 1938, reunió una parte sustancial de ese trabajo. Rodríguez continuó investigando durante décadas y desarrolló una labor decisiva para documentar la música y las danzas de Cuyo.
La recopilación no fue el único proceso relevante. Desde la década de 1930, la radio, los discos, las giras y los escenarios de Buenos Aires ayudaron a consolidar determinadas maneras de interpretar la música cuyana. Agrupaciones como la Tropilla de Huachi Pampa, dirigida por Buenaventura Luna, y referentes como Hilario Cuadros participaron de esa expansión.
A mediados del siglo XX, Antonio Tormo alcanzó una circulación masiva y llevó repertorios de raíz cuyana a públicos de todo el país. Guitarristas y conjuntos desarrollaron un lenguaje instrumental de gran precisión. Más adelante, cambios en la industria, en los medios y en los gustos nacionales redujeron la visibilidad de la tonada fuera de Cuyo. El género, sin embargo, mantuvo una intensa vida regional mediante radios, grabaciones independientes, peñas, encuentros y festivales.
Las teorías sobre un origen árabe-andaluz forman parte de la historia de sus estudios, especialmente en la obra de Alberto Rodríguez. Deben presentarse como hipótesis e interpretaciones, no como una explicación única y definitivamente probada. La formación de la tonada fue compleja y atravesó prácticas europeas, americanas, rurales, urbanas, orales y mediáticas.
Referentes y repertorio para empezar a escuchar
Hilario Cuadros, Buenaventura Luna, Félix Dardo Palorma, Alberto Rodríguez y Antonio Tormo son nombres fundamentales para comprender distintos momentos del género. También resultan relevantes Tito Francia, Saúl Quiroga, Ernesto Villavicencio, Jorge Viñas, Damián Sánchez, Fabiano Navarro y numerosos conjuntos de guitarras y voces de Mendoza, San Juan y San Luis.
La tonada dialogó además con intérpretes de alcance nacional. Mercedes Sosa grabó obras vinculadas con el cancionero cuyano y ayudó a acercarlas a otras audiencias. En Mi Folklore Argentino se pueden consultar las letras de “Regreso a la tonada” y “Tonada del viejo amor”. La misma obra también figura en la versión asociada con Eduardo Falú.
Para ampliar el contexto regional conviene recorrer también la guía sobre la cueca cuyana y la ficha del Festival Nacional de la Tonada. Comparar canciones, intérpretes y arreglos permite reconocer tanto las constantes como las variantes.
El Festival Nacional de la Tonada
El vínculo entre género e identidad regional se hace visible en Tunuyán, Mendoza, donde el Festival Nacional de la Tonada se celebra desde la década de 1970. El encuentro lleva el nombre del género y funciona como una de sus principales referencias públicas, aunque sus programaciones contemporáneas también incorporan artistas y estilos de alcance nacional.
El festival ayuda a sostener memoria, circulación y reconocimiento, pero no representa por sí solo toda la práctica tonadera. La tonada vive también en espacios pequeños, clases, archivos, reuniones y producciones independientes. Su continuidad depende de los grandes escenarios y, al mismo tiempo, de músicos y comunidades que mantienen los códigos de interpretación.
Diferencias entre tonada cuyana y cueca cuyana
- Función: la tonada es una canción para escuchar; la cueca incluye una danza de pareja.
- Forma: la tonada admite estructuras variables; la cueca está más condicionada por la coreografía.
- Interpretación: ambas comparten guitarras, voces y espacios culturales, pero poseen acompañamientos y fraseos propios.
- Cogollo: la dedicatoria final es uno de los rasgos sociales más reconocibles de la tonada.
- Movimiento: si una pieza se anuncia como tonada cuyana, no corresponde agregarle automáticamente pasos de cueca.
Una tradición vigente
La tonada cuyana continúa siendo una forma activa de decir pertenencia. Sus versos reúnen paisaje y experiencia personal; sus guitarras crean un lenguaje reconocible; el cogollo convierte el canto en homenaje. La tradición se conserva porque puede transmitirse y, a la vez, admitir nuevas voces y arreglos.
Acercarse al género exige evitar dos simplificaciones: pensar que toda tonada suena igual o tratarla como una pieza congelada del pasado. Las fuentes documentan cambios, tensiones y momentos de mayor o menor visibilidad. Escuchar versiones de distintas épocas permite comprender una música que permanece ligada a Cuyo sin dejar de dialogar con el resto del folklore argentino.
Preguntas frecuentes
¿La tonada cuyana se baila? No. Es una especie lírica destinada al canto y la escucha. La cueca cuyana, en cambio, posee coreografía.
¿Qué instrumentos se usan? Principalmente guitarras y guitarrón cuyano. Según el intérprete pueden aparecer otros recursos, pero las cuerdas constituyen la referencia tradicional.
¿Qué es el cogollo? Es una dedicatoria cantada, generalmente al final, dirigida a una persona o comunidad presente.
¿De qué provincias es característica? De Mendoza, San Juan y San Luis, las tres provincias que integran el núcleo histórico de Cuyo.
¿Tiene una estructura fija? No completamente. Son frecuentes las tres partes con música semejante y texto distinto, pero existen variantes de forma, extensión y repetición.
Fuentes y última revisión
- Octavio Sánchez, “Tonada Cuyana”, publicado en la Bloomsbury Encyclopedia of Popular Music of the World.
- Raúl Chuliver, “Alberto Rodríguez y la tonada cuyana en Argentina”, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
- Municipalidad de Guaymallén, perfil documental de Alberto Rodríguez.
- Instituto Nacional de Musicología “Carlos Vega”, estudio sobre repertorios vigentes en Valle Fértil.
Última verificación editorial: 11 de agosto de 2026.