MICA 2026 entra en su cierre con folklore, ferias y espectáculos
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La Secretaría de Cultura de la Nación recordó este 27 de septiembre a Gustavo “Cuchi” Leguizamón, al cumplirse 26 años de su fallecimiento en la ciudad de Salta. El organismo lo definió como una figura decisiva de la música folklórica argentina: pianista, compositor y poeta, su obra renovó formas tradicionales y continúa presente en repertorios de distintas generaciones.
Leguizamón nació en la capital salteña el 29 de septiembre de 1917. Según la reseña oficial, su acercamiento a la música comenzó a los dos años, cuando un familiar le regaló una quena. Más tarde incorporó la guitarra y el bombo, hasta encontrar en el piano un instrumento central para explorar armonías y melodías dentro del folklore.
Su recorrido no se limitó a la actividad artística. Se recibió de abogado, fue profesor de historia y filosofía, se desempeñó como asesor cultural y ocupó una banca como diputado provincial por el Movimiento Popular Salteño durante el período presidencial de Arturo Illia. Cultura también destaca su personalidad irónica y provocadora, asociada a una mirada inquieta sobre la creación y la vida pública.
En 1943 conoció al poeta Manuel J. Castilla. De ese encuentro nació una de las asociaciones fundamentales del cancionero argentino: los paisajes, personajes y escenas salteñas de Castilla dialogaron con las melodías del “Cuchi”. Juntos dieron forma a obras como La zamba del pañuelo, Lloraré, Me voy quedando, Carnavalito del duende, Canción del que no hace nada, Zamba de Balderrama y La Pomeña.
La publicación oficial señala que Leguizamón entendía el folklore como una expresión viva, abierta al diálogo con otros lenguajes musicales. Su formación y curiosidad le permitieron incorporar recursos armónicos y melódicos poco habituales en las formas tradicionales, sin abandonar la raíz regional que alimentaba sus composiciones.
Su catálogo reúne más de 800 obras, entre zambas, chacareras y vidalas, además de piezas sinfónicas y corales. También musicalizó textos de Jorge Luis Borges y Pablo Neruda. Su trayectoria recibió reconocimientos como el Premio Fondo Nacional de las Artes y el Premio SADAIC, mientras sus canciones trascendieron el ámbito folklórico y fueron interpretadas por artistas de diferentes géneros.
La conmemoración propone un recorrido por diez composiciones emblemáticas: La Pomeña, Balderrama, Zamba del pañuelo, La arenosa, Maturana, Zamba de Juan Panadero, Zamba de Lozano, Zamba de Argamonte, Chacarera del expediente y Carnavalito del duende. La selección muestra la amplitud de su universo creativo, desde la evocación del paisaje norteño hasta el humor y la mirada crítica.
A 26 años de su muerte, el homenaje vuelve a poner en primer plano una idea que atraviesa su legado: la tradición puede conservar sus raíces y, al mismo tiempo, transformarse. En esa tensión entre pertenencia e innovación se sostiene buena parte de la vigencia del “Cuchi” Leguizamón.
¿Cuándo murió Gustavo “Cuchi” Leguizamón? Falleció el 27 de septiembre de 2000 en la ciudad de Salta.
¿Con qué poeta formó una sociedad creativa fundamental? Con Manuel J. Castilla, a quien conoció en 1943.
¿Por qué se lo considera un renovador? Porque incorporó recursos armónicos y melódicos novedosos al folklore y entendió la tradición como una expresión viva.
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