Instrumentos
El ronroco: origen, sonido y diferencias con el charango
Guía sobre el ronroco: origen boliviano, relación con el charango, construcción, afinaciones, sonido, repertorios y proyección argentina.
El ronroco es un cordófono andino de cuerdas pulsadas perteneciente a la familia del charango. Su caja y su escala suelen ser mayores que las del charango más difundido, lo que le permite trabajar en un registro más grave, con un timbre cálido, profundo y resonante. El modelo contemporáneo habitual posee cinco órdenes dobles —diez cuerdas agrupadas de a pares—, aunque las dimensiones, los materiales y la afinación pueden variar según el constructor y la tradición interpretativa.
Qué es el ronroco
El ronroco puede entenderse como una voz grave o intermedia dentro de la familia del charango. Comparte con ella una caja de resonancia, un mástil con trastes y cuerdas organizadas en órdenes, pero amplía la longitud vibrante y el volumen del cuerpo. Esa diferencia modifica la tensión, la respuesta y el color sonoro.
No es simplemente un charango afinado más bajo ni una guitarra pequeña. La combinación de órdenes dobles, afinación reentrante en algunos modelos y técnicas de rasgueo, arpegio y punteo genera una identidad propia. La Universidad Nacional de las Artes lo incluye entre los instrumentos de la familia del charango, mientras que documentos culturales argentinos reconocen la función profesional conjunta de charango y ronroco en organismos musicales nacionales.
Origen boliviano y debates sobre su historia
El ronroco pertenece al proceso de expansión de registros de los cordófonos andinos. En Bolivia, constructores y músicos experimentaron con charangos de diferentes tamaños para formar conjuntos capaces de cubrir voces agudas, medias y graves. El nombre actual quedó asociado con una sonoridad de registro bajo y con las búsquedas desarrolladas durante el siglo XX.
Las narraciones sobre un creador único no son completamente coincidentes. Algunas reconstrucciones vinculan los antecedentes con la “charangología” de Mauro Núñez, músico y constructor boliviano que trabajó con familias de charangos de distintas tesituras. Otras atribuyen la definición o popularización del ronroco moderno a los hermanos Hermosa y al entorno de Los Kjarkas. También existen charangos grandes anteriores que vuelven difícil fijar una invención absoluta.
Por eso resulta más preciso distinguir entre antecedentes, estandarización y difusión. El instrumento se consolidó mediante aportes de luthiers e intérpretes bolivianos; luego circuló por los Andes y por escenarios internacionales. Materiales educativos del Ministerio de Educación de Bolivia lo ubican entre los instrumentos característicos de los valles y señalan su presencia en Cochabamba.
Partes y construcción
Sus componentes principales son semejantes a los de otros cordófonos de mástil:
- Clavijero y clavijas: regulan la tensión de cada cuerda.
- Cejuela: ordena las cuerdas al inicio del diapasón.
- Mástil, diapasón y trastes: permiten modificar la longitud vibrante para producir distintas alturas.
- Caja de resonancia: amplifica el sonido; puede ser laminada, tallada o construida con fondo y aros.
- Tapa armónica y boca: influyen de manera decisiva en proyección, respuesta y timbre.
- Puente: fija los órdenes y transmite su vibración a la tapa.
- Cuerdas: habitualmente forman cinco pares, aunque el encordado debe corresponder al diseño concreto.
Cuerdas y afinación
Muchos ronrocos poseen cinco órdenes dobles. Es frecuente encontrar afinaciones relacionadas con las del charango, trasladadas hacia un registro inferior, pero no existe un único temple universal. La disposición de octavas dentro de cada par también puede variar.
Esa diversidad vuelve riesgoso copiar una afinación de internet sin identificar el instrumento. Dos ronrocos con escalas diferentes pueden requerir calibres y tensiones distintas. El constructor, un docente especializado o la documentación del modelo deben ser la referencia principal.
La afinación reentrante —cuando los órdenes no avanzan continuamente de grave a agudo— permite combinar acordes compactos, bordones y melodías que atraviesan diferentes registros. Es uno de los recursos que separan su textura de la de una guitarra convencional.
Cómo suena y cómo se toca
El sonido suele describirse como grave, envolvente y de ataque definido. Los pares de cuerdas suman brillo y movimiento a una base más oscura que la del charango. Según la ejecución, puede sostener un acompañamiento delicado, construir un ostinato, desplegar arpegios o asumir una línea melódica.
El rasgueo utiliza el conjunto de órdenes para crear impulso rítmico. El punteo y el arpegio aprovechan la resonancia y permiten dejar silencios entre notas. La presión de la mano izquierda, el ángulo de ataque y el uso de uña o yema modifican notablemente el resultado. No es necesario tocar con fuerza constante: una parte importante de su expresividad surge del contraste entre resonancia, roce y silencio.
Ritmos, regiones y repertorios
En Bolivia participa de músicas de los valles y de repertorios vinculados con huayños, cuecas, bailecitos y canciones de proyección folklórica. La fuente educativa boliviana lo incluye junto con charango, quena, siku, violín, guitarra y percusiones, una combinación que muestra su pertenencia a conjuntos diversos.
En la Argentina se integró especialmente a la música andina y a propuestas contemporáneas que cruzan folklore, canción, rock, electrónica y música para imágenes. Puede acompañar carnavalitos, huayños, bailecitos o composiciones nuevas sin quedar limitado a una sola especie.
Dentro de Mi Folklore Argentino, su parentesco puede explorarse en la guía sobre el charango y en el panorama de instrumentos del folklore argentino. Esos vínculos ayudan a entender que una familia instrumental puede reunir tamaños, afinaciones y funciones diferentes.
Gustavo Santaolalla y la proyección argentina
El músico y compositor argentino Gustavo Santaolalla convirtió al ronroco en una firma sonora reconocible para públicos muy amplios. En 1998 publicó Ronroco, un álbum instrumental de doce composiciones. El sello Nonesuch lo describe como una obra inspirada en músicas tradicionales argentinas y atravesada por influencias de otras regiones del mundo.
La pieza “Iguazú” circuló posteriormente en el cine, y el instrumento reapareció en trabajos audiovisuales de Santaolalla. Investigaciones de la Universidad Nacional de La Plata estudian su uso en bandas sonoras y señalan la difusión que alcanzó mediante películas y series. Ese recorrido llevó el timbre del ronroco a espectadores que quizá nunca habían escuchado un conjunto andino.
La apropiación creativa de Santaolalla no convierte al instrumento en argentino ni agota sus posibilidades. Muestra cómo una tradición boliviana puede dialogar con la experiencia de un compositor argentino y adquirir nuevos sentidos sin perder la necesidad de reconocer su procedencia.
Otros intérpretes y enseñanza
El ronroco aparece en agrupaciones bolivianas como Los Kjarkas y en el trabajo de charanguistas, multiinstrumentistas y luthiers de distintos países. En Argentina, universidades y organismos culturales lo incorporaron a conciertos, talleres y cargos profesionales. La UNA lo presentó junto con charangos de otras tesituras, y la Universidad Nacional del Litoral documentó su uso por músicos dedicados a cordófonos sudamericanos.
Diferencias entre ronroco y charango
El ronroco suele ser mayor, con una escala más larga y un registro más grave. El charango más difundido tiene un timbre predominantemente agudo y una respuesta más inmediata. Ambos pueden utilizar cinco órdenes dobles y afinaciones reentrantes, pero no necesariamente comparten el mismo temple trasladado por una octava.
La diferencia tampoco es solo física. En un arreglo, el charango puede aportar brillo y repique, mientras el ronroco ocupa una zona media o grave, sostiene figuras repetidas y deja resonancias más extensas. Los roles pueden intercambiarse según la composición y la técnica.
Cómo elegir un ronroco
Antes de comprar conviene definir el repertorio, la afinación y la función buscada. Una escala cómoda para una persona puede resultar excesiva para otra, y un instrumento pensado para acompañar no siempre responde igual como solista.
- Confirmar la escala, la afinación prevista y el encordado recomendado por el constructor.
- Revisar que el mástil esté estable y que las cuerdas no queden excesivamente altas.
- Comprobar puente, tapa y uniones para detectar deformaciones o separaciones.
- Probar todos los trastes y verificar que no haya zumbidos persistentes.
- Evaluar el equilibrio de volumen entre los órdenes y la estabilidad de las clavijas.
- Priorizar un luthier identificable y materiales de procedencia responsable.
Cuidados básicos
Debe guardarse en una funda o estuche, lejos del sol directo, calefactores y cambios bruscos de humedad. Después de tocar conviene limpiar las cuerdas y las zonas de contacto con un paño seco. La afinación se realiza gradualmente, escuchando la respuesta de la tapa y del mástil.
No se deben instalar cuerdas de mayor tensión para obtener más volumen sin consultar al constructor. Una combinación inadecuada puede levantar el puente, deformar la tapa o curvar el mástil. Las grietas, los trasteos nuevos y la pérdida persistente de afinación requieren revisión profesional.
Preguntas frecuentes
¿El ronroco es un charango grande?
Pertenece a la familia del charango y suele tener mayor tamaño y registro más grave, pero posee una función, un encordado y una respuesta que deben estudiarse como instrumento propio.
¿Todos los ronrocos tienen diez cuerdas?
El modelo más habitual posee cinco órdenes dobles, pero la familia no debe definirse mediante una cifra universal. Existen variantes de construcción y encordado.
¿Cómo se afina?
Hay temples frecuentes relacionados con el charango, aunque no existe una afinación única para todos los modelos. Debe seguirse la recomendación del luthier o docente según escala y cuerdas.
¿Cuál es su país de origen?
El ronroco se desarrolló en Bolivia dentro de la familia de los charangos. Después circuló por otros países andinos y adquirió una presencia importante en la música argentina contemporánea.
¿Gustavo Santaolalla inventó el ronroco?
No. Santaolalla fue decisivo para su difusión internacional mediante discos y bandas sonoras, pero el instrumento tiene antecedentes bolivianos anteriores.
El ronroco reúne tradición e innovación: amplía la familia del charango, conserva su raíz boliviana y, al mismo tiempo, permite nuevas escrituras. Su sonido grave encontró en la Argentina una vía de circulación global sin dejar de remitir al universo musical de los Andes.